La gata y la Zarza : Recuerdos

La mayor alegría que me dieron en el pueblo fue el regalo de mi gata, la pobre vino en una jaula de conejo, pero ella no se inmuto porque es muy altiva. Ella ha heredado los genes de su familia, una arisquez tremenda porque solamente me quiere a mí. Tiene mucho carácter y su comportamiento es muy brusco. Pero cuando yo llego a casa es como si tuviera un sexto sentido ya me está esperando a la puerta y emitiendo un pequeño aullido de reconocimiento.
Sus hermanos quedaron en el jardin, uno es negro precioso es un gato romano que llama la atención. Siempre que voy a la Zarza sólo deseo que siga allí, para que me siga recibiendo.

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